Este proceso se repite muchas veces por segundo hasta que el vehículo se detiene o levantas el pie del pedal de freno. La computadora del ABS realiza una autoevaluación cada vez que enciendes el vehículo.
Antes, atravesar ríos y bosques era mucho más peligroso, cuando los autos tenían neumáticos antiguos, tracción trasera y frenos básicos. Pero hoy, después de una cena navideña, manejas con tranquilidad sobre varios centímetros de nieve recién caída. Tu auto, con tracción delantera, buenos neumáticos para todo clima y ABS, te da confianza — aunque la luz del ABS lleva encendida desde que saliste del camino hace una hora. Eso podría explicar por qué perdiste el control al frenar en una curva, como esa bajada donde seguiste derecho con las ruedas derrapando y el volante girado al máximo.El ABS se ha vuelto prácticamente equipo estándar en la mayoría de los vehículos. Los sensores informan a una computadora cuando una rueda deja de girar, lo que indica —si el vehículo aún se está moviendo— que los frenos han superado la tracción disponible en esa rueda. Entonces, la computadora controla una válvula hidráulica que reduce la presión del freno en esa rueda para permitir que vuelva a girar.
Este proceso se repite muchas veces por segundo hasta que el vehículo se detiene o levantas el pie del pedal de freno. La computadora del ABS realiza una autoevaluación cada vez que enciendes el vehículo. Si detecta que falta información o que una bomba o válvula hidráulica no responde, enciende la luz de advertencia del ABS en el tablero.